Aprietas los cordones y el talón sigue moviéndose. Antes de bajar una talla, localiza dónde sobra espacio. La longitud puede ser correcta aunque el calzado quede holgado en el empeine.

- 1. Longitud
Comprueba de pie el espacio delante de los dedos.
- 2. Anchura
Fíjate si el antepié se mueve de lado a lado.
- 3. Volumen
Comprueba si tienes que apretar demasiado los cordones para sujetar el mediopié.
Comprueba tres dimensiones
De pie y con tus calcetines habituales, compara la longitud y la anchura del antepié en ambos pies. Después observa cómo queda la zapatilla sobre el empeine. Una talla menor puede apretar los dedos, mientras que otra horma puede sujetar mejor la zona media.
Antes de bajar una talla
El talón resbala, pero los dedos tienen espacio. Con una talla menos el talón queda sujeto, pero los dedos tocan delante. Vuelve a la longitud que te dejaba espacio y prueba otra horma en el talón o el mediopié. Camina y gira antes de decidir.
Si solo queda holgado el par antiguo, revisa el forro y compáralo con uno menos usado de talla similar. Usa los mismos calcetines y prueba ambos pies. El cambio de peso puede influir, igual que el desgaste y la forma de la zapatilla.
Compara el par habitual y uno menos usado
Pruébalos con los mismos calcetines. Revisa el forro del talón y ajusta los cordones sin apretar en exceso. Camina y gira para comprobar la sujeción del talón y el espacio de los dedos. Consulta con un profesional sanitario si notas un cambio repentino, dolor o hinchazón inusual.
Si el talón se mueve y los dedos necesitan espacio
Media talla menos sujeta el talón, pero al bajar una cuesta el segundo dedo toca delante. Otro modelo de la talla habitual puede sujetar el talón y dejar espacio. Si solo se mueve un pie en el par antiguo, revisa el forro y prueba un par menos usado con los mismos calcetines. Si varios pares te quedan sueltos en el mismo punto, mide ambos pies de pie. No hay una equivalencia fiable entre kilos perdidos y tallas.