El drop es uno de los datos que aparecen en prácticamente todas las fichas técnicas de zapatillas de running: 0 mm, 4 mm, 6 mm, 8 mm, 10 mm, 12 mm…
Sin embargo, esta cifra suele recibir más importancia de la que realmente merece.
Contrariamente a algunas ideas extendidas, no existe un drop universalmente mejor para correr, y este dato por sí solo no permite determinar cuál es la mejor zapatilla para un corredor.
¿Qué es el drop?
El drop es la diferencia de altura entre el talón y el antepié de una zapatilla.
Por ejemplo, si una zapatilla mide 36 mm bajo el talón y 28 mm bajo el antepié, tiene un drop de 8 mm.
El drop no debe confundirse con la altura total de la mediasuela. Una zapatilla puede tener una mediasuela muy gruesa y un drop bajo, mientras que otra puede estar más cerca del suelo y tener un drop más elevado.
Drop bajo, intermedio o alto
No existe una clasificación científica universal, pero estos rangos pueden resultar prácticos:
- 0 a 4 mm: drop relativamente bajo;
- 5 a 8 mm: drop intermedio;
- 9 a 12 mm o más: drop relativamente alto.
Estas categorías sirven para comparar zapatillas. No significan que una sea intrínsecamente mejor que otra.
¿El drop modifica la forma de correr?
Puede influir en determinados parámetros biomecánicos y en cómo se distribuyen las cargas mecánicas.
Pero la relación no es tan simple como «drop bajo = apoyo de antepié» y «drop alto = apoyo de talón».
El patrón de apoyo también depende de la velocidad, los hábitos, la anatomía individual, la fatiga, el terreno y la geometría completa de la zapatilla.
El drop es solo uno de los factores que pueden influir en la mecánica de carrera.
¿Un drop bajo reduce el riesgo de lesión?
La evidencia actual no demuestra que un drop bajo proteja de forma universal frente a las lesiones relacionadas con la carrera.
Un ensayo controlado y aleatorizado siguió a 553 corredores recreativos durante seis meses. Los participantes utilizaron zapatillas similares con drops de 0, 6 o 10 mm.
En conjunto, el riesgo de lesión no fue significativamente diferente entre los tres grupos.
Este resultado es importante: no existe evidencia de que un único drop sea el mejor para todos los corredores.
¿Un drop bajo es más «natural»?
La palabra «natural» se utiliza mucho en el running, pero puede resultar engañosa.
El cuerpo humano tiene una gran capacidad de adaptación, y lo que un corredor tolera depende en parte de aquello a lo que está acostumbrado.
Una persona que lleva años corriendo con 10 o 12 mm puede notar un cambio importante si pasa de forma brusca a 0 o 4 mm.
Esto no significa que un drop bajo sea malo. Significa que un cambio importante en las cargas puede necesitar tiempo de adaptación.
El drop redistribuye las cargas más que eliminarlas
Esta es probablemente la idea más importante que hay que comprender.
Modificar la geometría de una zapatilla no hace desaparecer las cargas mecánicas. Puede cambiar la forma en que se distribuyen entre diferentes estructuras.
Dependiendo de la zapatilla y de la técnica de carrera, las cargas pueden cambiar en el pie, el tobillo, la pantorrilla, el tendón de Aquiles o la rodilla.
Por eso, es poco riguroso describir una geometría como intrínsecamente «buena» o «mala».
Dos zapatillas de 8 mm pueden ser completamente diferentes
El drop nunca debe analizarse de forma aislada.
El comportamiento de la zapatilla también depende de:
- la altura total de la suela;
- la densidad y capacidad de retorno de la espuma;
- la geometría rocker;
- la rigidez;
- la anchura de la plataforma;
- la geometría del talón;
- la flexibilidad del antepié;
- la estabilidad.
Dos zapatillas con exactamente el mismo drop pueden ofrecer sensaciones muy diferentes.
¿Deberías cambiar de drop?
No necesariamente.
Si corres habitualmente con una zapatilla que te funciona bien, esa experiencia es una información valiosa.
No necesitas pasar a un drop menor simplemente porque se presente como más moderno o más natural.
Del mismo modo, si estás acostumbrado a drops bajos y los toleras perfectamente, no existe ninguna razón automática para abandonarlos.
Si cambio de drop, ¿debo hacerlo progresivamente?
Cuando el cambio es importante, una transición progresiva resulta razonable.
Pasar de forma brusca de una geometría utilizada durante años a una zapatilla muy diferente puede modificar las exigencias sobre diferentes tejidos.
Introducir el cambio gradualmente permite que el cuerpo se adapte, especialmente si cambian al mismo tiempo el drop, la rigidez, la altura de la suela, la espuma o el rocker.
¿Puedo utilizar zapatillas con diferentes drops?
Sí.
Un corredor puede utilizar una zapatilla cómoda para rodajes suaves, otra más dinámica para sesiones rápidas y otro modelo para competición.
No necesitan tener exactamente el mismo drop. Lo importante es que el corredor tolere correctamente cada zapatilla.
¿Qué drop elegir?
No existe una cifra mágica.
Ten en cuenta:
- qué utilizas actualmente;
- tus sensaciones;
- tu práctica;
- la geometría completa de la zapatilla;
- tu historial;
- las diferencias que notas al probar varios modelos.
¿Cómo elegir unas zapatillas de running? →
¿Y el análisis de pisada?
Un análisis dinámico puede ayudar a observar cómo se comporta un corredor con diferentes zapatillas.
Puede complementar sus sensaciones, pero no permite calcular científicamente un «drop ideal».
¿Para qué sirve un análisis de pisada? →
En resumen
El drop es la diferencia de altura entre el talón y el antepié.
Puede influir en el comportamiento de la zapatilla y en la distribución de las cargas, pero un drop bajo no significa automáticamente una mejor mecánica de carrera, y un drop alto no convierte automáticamente una zapatilla en una mala opción.
Ningún drop ha demostrado reducir las lesiones en todos los corredores. La geometría completa de la zapatilla importa más que una cifra aislada.
Tu propia experiencia y tus sensaciones siguen siendo fundamentales, especialmente cuando realizas cambios importantes en la geometría de tu calzado.
Principal fuente científica
Malisoux L et al. Influence of the Heel-to-Toe Drop of Standard Cushioned Running Shoes on Injury Risk in Leisure-Time Runners: A Randomized Controlled Trial With 6-Month Follow-up. American Journal of Sports Medicine, 2016.